Guerra mundial financiera, G-20 y el “ITF YA”

Ayer día 22 de octubre de 2010 se abrió la reunión de Ministros de Finanzas, Gobernadores de Bancos Centrales y jefes de las principales instituciones internacionales en Gyeongju (Corea del Sur) preparatoria de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G20 que se celebrará los días 11 y 12 de noviembre en Seúl. El objetivo buscado, según manifiestan, es poner freno a la guerra de divisas desatada en el verano, e intentar acercar las posturas de las economías emergentes y las ricas para no poner en riesgo la recuperación económica. No asisten ni el Ministro de finanzas ni el Gobernador del Banco Central de Brasil, para qué si EE UU no cede, según manifiestan. El pasado 4 de octubre subió su impuesto a los especuladores con su moneda, el real, del 2% al 4%, y anuncian su nueva subida al 6% para el lunes 25 de octubre. China, Rusia, Brasil y Turquía ya han firmado acuerdos para utilizar sus propias monedas al margen del Dólar y el Euro.

Fuente: Fernando Moreno Bernal – ATTAC Andalucía

Vivimos el colapso del sistema de relaciones monetarias y comerciales multilaterales vigentes y de las probabilidades de una coordinación multilateral para salir de la crisis del capitalismo financiero. Los diferentes Estados-nación tratan de superar su crisis aumentando sus exportaciones dada la caída de la demanda interna, pero los mercados extranjeros están estancados, todos menos los emergentes BRIC que crecen entre el 5 y el 9,6% de China.  El sistema financiero internacional esta basado en la supremacía económica y la posición privilegiada del dólar estadounidense como la moneda mundial de comercio y reserva. Y este se ha roto.

El año 2010 el sistema capitalista en crisis agudiza sus contradicciones sin ninguna alternativa estratégica al mismo aún en el horizonte. Los procesos lógicos y previsibles lo han llevado al callejón sin salida en el que se mueve la economía-mundo de este sistema capitalista que agoniza. Los rescates de la banca privada especuladora y los estímulos nos han abocado al endeudamiento fiscal y de deuda sin respaldo real y la quiebra de los estados, que tan sólo EE UU puede mantener abusando del dólar como moneda internacional de intercambio, pero agudizando con ello las tensiones en el sistema financiero internacional. Al suspender los estímulos la rápida recaída en el consumo y la producción profundiza la crisis social y política por el desempleo y la crisis de las prestaciones y servicios públicos que conlleva. Es una lucha de todos contra todos, combinada con un ataque general en cada país contra la ciudadanía que es forzada a pagar con reducción de salarios directos, atrasos en la edad de jubilación y pérdida de derechos en el Estado de bienestar, que denominan “medidas de austeridad”, por el colapso del orden económico capitalista global. Las huelgas y conflictos sociales generalizados en todo el mundo no han hecho sino comenzar. 2010 esta siendo el año de la soledad y la angustia para los Estados-nación al romperse todas las alianzas. La desconfianza y la inseguridad se generalizan. Nadie confía en nadie. Todos se enfrentan a todos. La propia Unión Europea se ha visto abocada a grandes enfrentamientos en su seno que pusieron en peligro la supervivencia de la zona euro, y que todavía hoy pueden llegar a fracturarla. Los principales ataques a los países periféricos de la zona euro provienen de Alemania y Francia con la intención de debilitar al euro y mejorar sus posiciones exportadoras en esta batalla mundial comercial y de divisas.

Los que contraponen las medidas adoptadas por EE UU con las de la UE olvidan la posición distinta en la que se mueven sus oligarquías. Todas ellas van dirigidas a favorecer a sus propios especuladores, pero desde posiciones hegemónicas o subalternas en el vigente aún sistema financiero internacional.

Los planes de rescate de la banca privada tras el estallido de la burbuja de 2008 inundaron de liquidez al sistema. Necesario, decían, para que siguiera fluyendo el crédito a las empresas y familias. Al no utilizar estas aportaciones de fondos para nacionalizar consecuentemente a la banca y dejarla hacer sin ningún control, este exceso de liquidez ha fluido no hacia la economía real y productiva que crea empleo y satisface necesidades sociales, sino a la especulación internacional con las divisas, aumentando las tasas de cambio de estas y perjudicando sus exportaciones al encarecerla, y a los bonos soberanos de los Estados creando crisis artificiales para obtener jugosas ganancias con su especulación. Lejos de ayudar a la recuperación global la “marea de liquidez” procedente de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo está causando el caos en los mercados de divisas y en el sistema financiero internacional.

La Reserva Federal de EE UU ha anunciado la puesta en circulación de otro plan de estímulos por cuantía cercana al billón de dólares. Desde comienzo de Septiembre el precio del oro se ha disparado, los inversores institucionales venden dólares, bajando su cotización y mejorando su posición exportadora, y las demás naciones y divisas a adoptar medidas tendentes a proteger sus propias economías. Sobre todo los BRIC que al crecer y disponer de tipos de interés más altos atraen los fondos de inversión como refugio.

De esta forma el actual sistema financiero internacional empuja la especulación y obliga a los Bancos Centrales de los demás países a realizar empréstitos a EE UU. Los especuladores obtienen beneficio doble: por un lado el margen entre prestamos al 0,25% ó 1% tomados en EE UU o la UE y los rendimientos de los bonos soberanos de los países a los que se lo prestan, y por otro lado, la ganancia en el mercado resultante de la revalorización de la tasa de cambio de la divisa en la que presta.

El crecimiento de dólares en las reservas de los Bancos Centrales trasfieren la financiación del déficit presupuestario de EE UU al resto del mundo, mayoritariamente provocado por las guerras de Irak y Afganistán, el despliegue militar en Bases militares repartidas por todo el mundo, y los planes públicos para salvar a los especuladores internacionales que los sacan de USA y la UE. Enfrentados a la entrada masiva de dólares todos los países se ven obligados a manipular la cotización de sus divisas en su autodefensa.

El sistema financiero global esta roto. Las posibilidades de actuar son tres: 1) Reciclar los dólares entrados comprando bonos de EE UU, que se viene haciendo, 2) Controlar los movimientos de capital, como hizo Malasia en 1998 y Lula en Brasil vía impositiva, 3) evitar el uso de dólares y euros como está haciendo China, Rusia, Brasil, Turquía, India, y cada vez más países.

Tanto la posibilidad 2 como la 3 significan caminar en dirección contraria a la seguida hasta ahora y el fin del FMI, del Banco Mundial y de la OMC.

En este contexto se abre la reunión de Ministros y Gobernadores del G 20. El Secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, la ha abierto con un escrito en la línea del borrador preparado por la organización que es un ataque a los BRIC y que ya ha sido rechazado por estos, Japón y Australia. El pasado Lunes 18 en Shangai la reunión preparatoria entre el FMI y China se cerró sin rueda de prensa entre sus primeros espadas, que trasmitió la permanencia de los desacuerdos y enfrentamientos dados en las reuniones anuales del FMI y Banco Mundial celebradas el 9 y 10 de octubre en New York.

La alternativa es clara: o se apoya con sentido común y coherencia a la economía productiva normalizando el comercio internacional y regulando las finanzas internacionales en un sistema financiero internacional que responda al interés compartido de todos, o por el contrario, se crean y mantienen las oportunidades para los especuladores institucionales, de lo que se benefician no más de 200.000 personas en todo el mundo, y en beneficio exclusivo del complejo industrial-militar de EE UU y Gran Bretaña manteniendo el actual sistema financiero con retoques que no cambien en esencia nada.

Y es en este contexto donde ATTAC España lanza su Campaña por un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) YA. Por que existe una salida en la correcta dirección del “buen vivir”, que pasa por hacer pagar la crisis a sus causantes mediante la imposición de un impuesto a los especuladores, tanto en las transacciones financieras en divisas como internamente en los estados-nación, y haciendo aflorar el dinero negro de los paraísos fiscales.

La lucha por establecer un ITF es mucho más que conseguir unos ingresos para financiar los Objetivos del Milenio (ODM). Dentro de este orden de las cosas los ODM son inalcanzables y cada vez estarán más lejanos, como hoy lo están más que en el año 2000. Los escasos logros se han conseguido en los países del BRIC que rompieron con las directrices neoliberales.

Establecer un ITF es luchar contra la especulación que destruye el empleo y el bienestar de la ciudadanía, por lo que tiene que ser lo suficientemente alto como para imposibilitar esta especulación. Establecer un ITF es defender el sistema democrático, que supone salir de la crisis situándonos en la perspectiva de solucionar las necesidades de las personas primero, lo que necesariamente implica regular y controlar al sistema financiero especulador. Establecer un ITF es apostar por la salida de la crisis, porque el escenario posible sin él es un 2011 recesivo, de ruptura y contracción hasta el agotamiento y cansancio final.

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